
Jesús Vicente Aguirre fue el invitado de honor el pasado sábado 28 de junio para dar colofón al cuarto curso del club de lectura de esta localidad riojalteña. El autor de «El club de las cuatro más uno», como muchos sabéis, es un cantautor y escritor riojano nacido en 1948, y en su haber tiene diversas publicaciones y dos novelas.
Pues bien, el pasado sábado, un nutrido grupo de lectores y lectoras dimos la bienvenida a Jesús Vicente y nos pusimos a la tarea de desentrañar los entresijos de su segunda novela «El club de las cuatro más uno», editada por Pepitas de calabaza que, como recordaréis, también les tuvimos en nuestro club.
Además, la experiencia nos lo dice, siempre que aparece un autor al evento, las ganas de conocer sus impresiones, motivaciones y el proceso creativo del relato, tienden a magnificarse por parte de los miembros del club. Porque siempre surge la magia cuando todos conocen la obra por haberla leído o por, en el caso del autor, ser el creador de la misma.
«El club de las cuatro más uno» comienza desde las primeras páginas con la descripción de un atraco en el cual dos de los protagonistas principales, esto es, Rosa, futura escritora, y Salvador, agente de policía jubilado, se conocen y afianzan en un idilio amoroso. Salvador es invitado al club de las cuatro que Rosa mantiene con sus amigas. De primeras parece un club anodino, costumbrista, que nos lleva a pensar en esas distendidas charlas de cafetería y esos inocuos planeamientos para futuras vacaciones en disparidad de lugares. Y, sin embargo, el citado club no es lo que parece. A medida que el lector se sumerge en sus páginas, se aleja de la experiencia del atraco para inmiscuirse en la vida de los personajes. Jesús Vicente nos los desvela a migajas, de poquito en poquito, el sentido de una narración que evoca a aspectos poco lúcidos de nuestra condición.
Y fueron un par de horas de charla, de cuestiones que se solventaban, de ideas que se afianzaban, de idas y venidas en tanto que el sofocante calor de los días de verano se iba disipando.
Como colofón al encuentro y al final del 4º curso; picoteo. Piscolabis aderezado con vino de la tierra (y es que en celebraciones literarias no podía faltar un Marqués de Reinosa) y un brindis por aquellos que cumplieron años, por la finalización de curso y, por supuesto, por la presencia de Jesús Vicente Aguirre y su visita a Treviana.
Literaria Kalean, por su parte, tras haber visitado en este junio tierras burgalesas, Sobrón, Vitoria-Gasteiz, Donostia y la Villa de Urroz y su Feria del libro el pasado fin de semana-, continuará su periplo por más rincones de su entorno, en ese deambular de literatura errante en los próximos meses estivales.
Mientras tanto, y para sofocar y paliar estos calores, os recomendamos buenas lecturas. Porque, que no se nos olvide, hoy leer es más necesario que nunca.
¡Feliz verano y nos leemos en la calle!

