
El pasado 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente y para conmemorarlo, Literaria Kalean viajó hasta la localidad de Sobrón (concejo del municipio alavés de Lantarón) hasta su misma Ekoetxea, -que forma parte de la red de Centros Ambientales de Euskadi-. Lo hizo dos días después, el sábado día 7.
De ese modo, mediante el título «La espina del esturión» incluido en la colección infantil «Jairo y Lucía nos cuentan La Rioja» , todos los asistentes aprendimos lo que es una almazuela, patchwork o quilt. Porque este arte textil nos anima a reciclar aquellos retales y materiales que por lo común, se tienden a desechar.
Y, tal y como indicábamos, sucedió el sábado 7 de junio cuando, por la mañana, los txikis deambularon por las orillas del Ebro para recoger toda clase de desperdicios. El primer objetivo fue tomar conciencia de todo lo que tiramos y llega hasta las riberas de nuestros ríos, pero también aprendimos que estos desperdicios se pueden reutilizar y convertirlos en composiciones artísticas. Así que, una vez por la tarde, casi una veintena de mayores y peques nos reunimos para expandir nuestras imaginaciones y crear, mediante la técnica del collage, historias variopintas con material reciclado.
Descubrimos la «caja mágica» que es muy capaz de albergar muchos de trozos de tela, papel, plástico, metal y elementos recogidos en la naturaleza o que solemos desechar. Porque fueron estos materiales los que sirvieron de base para realizar nuestras creaciones. Y resultó una tarde de sábado muy divertida porque tanto peques como mayores disfrutamos adhiriendo a nuestros trozos de cartón, esta clase de materiales desechados. Además, las historias que surgieron tras la actividad no dejaron indiferente a nadie porque hubo pescadores, tiburones, lamiak con sus peines de oro, lagos salados, princesas y mucha mucha naturaleza que nos hicieron pasar un rato agradable a todos los oyentes.
Jairo, el duendecillo de la vid, y su inseparable amiga, la cigüeña de alas moradas, estuvieron encantados de participar en un evento que nos dice que, si se quiere y entre todos, se pueden hacer muchas cosas para mejorar nuestros entornos.
Desde aquí queremos dar las gracias a Saray, Izaskun y a todas las familias asistentes que pretenden dar a entender a sus hijos que con conciencia y una buena educación ambiental se puede hacer un mundo más habitable.
Sin olvidarnos de la gran labor realizada por esta red de Centros Ambientales de Euskadi desde sus Ekoetxeak, los cuales os invitamos a descubrir, porque cada uno en su entorno hacen una gran labor para todos.
¡Nos leemos?


