10ª Parada: Ábalos

Y con Ábalos ya van 10 municipios que se van uniendo a llevar la literatura a sus calles. Con la mayoría de las fiestas patronales ya pasadas y a puntito de finalizar agosto la II Ruta Literaria de Literaria Kalean paró en el bonito municipio riojano de Ábalos.

Entre otras cosas Ábalos es conocido por sus puertas abiertas cada primer sábado de septiembre donde sus bodegas muestran fascinantes calados a los visitantes. También por la casa-museo de Mª Cruz y sus bonitas almazuelas y enseres colmados de historia, y por el Hotel Villa de Ábalos, regentado por Merche, una gran mujer y emprendedora en el mundo rural.

Gracias a esta última, Literaria Kalean realizó esta décima parada en el municipio, frente a su Hotel, con esas ganas de que el taller de ilustración diera lugar en una estupenda tarde de verano.

Tras él se inició la charla-coloquio donde, a un nutrido número de personas, explicamos la esencia de Literaria Kalean que primordialmente se dedica a buscar lectores por diferentes rincones de nuestra región y alrededores. También de las tres líneas narrativas: ficción, no ficción e infantil.

Se habló de que, a veces, es mucho más efectivo para un literato remangarse y hacer todo lo que esté en su mano para darse a conocer, que esperar a que de buenas a primeras suene, por alguna suerte de casualidad la flauta y todo devenga más fácil.

Porque los caminos son quizá más duros si lo tienes que hacer tú todo, sin embargo, las experiencias que recoges, queda claro, son muy gratificantes.

Las lectoras del público respondieron y varias fueron las que se llevaron a su casa no uno sino varios ejemplares dedicados.

Y entre dedicatorias y firmas apareció un catalán, acompañado por un italiano y salta:

-¡Quiero tres libros de este título! -así, de buenas a primeras-. De estos. De estos mismos -Indica señalándolos.

Cuando sucedió eso en el día de ayer, Sergio se quedó a cuadros. Porque el hombre seguía señalando a «La criadora». Una novela que, tal y como solemos decir, a nada que presionas, rezuma Rioja por cada una de sus páginas.

Y se los dedicó. Tras ello nos invitaron a una cerveza. Y acudimos seguidamente a la cita y pasamos un rato muy agradable, en el cual abundaron gratas conversaciones en la terraza del Hotel Villa de Ábalos con parejas dispares; una catalana, otra italiana, otra pareja bilbaína y los regentes del Hotel Villa de Ábalos, Merche y su compañero y nosotros.

Ambos salimos encantados a altas horas de la noche de este décimo encuentro en un fabuloso lugar de nuestra región. Porque la noche era una muy buena noche de verano. Porque la sensación de entablar conversaciones con auténticos desconocidos que valoran tus empeños consigue mitigar el arduo trabajo llevado en estas últimas semanas. Y es que, por lo que se ve, la literatura entiende de todo esto.

Terminamos agosto, pero no la Ruta Literaria. Aún quedan más paradas y serán en septiembre. Mientras tanto intentaremos desconectar unos días para coger fuerzas.

¡Nos leemos?

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