
El pasado 26 de septiembre dio comienzo un nuevo curso del club de lectura de Treviana con el libro «Los girasoles ciegos» del autor madrileño Alberto Méndez. ¡Y ya son seis!
«Los girasoles ciegos» se compone de cuatro relatos que hacen referencia a los primeros años de la postguerra en nuestro país. Relato ganador del I Premio Setenil en 2004, cuando fue publicado; galardonado con el Premio Nacional de Narrativa en 2005; obtuvo más premios, resaltando el de la Crítica y fue llevado al cine en 2008 por el cineasta José Luis Cuerda junto con el también guionista riojano Rafael Azcona, coincidiendo este año con el centenario de su nacimiento.
En términos generales la lectura de «Los girasoles ciegos» nos pareció a todos los asistentes desgarradora, magistralmente escrita y, dado los tiempos que corren, más que recomendable y necesaria su lectura. Sobre todo por la efectiva manera del narrador en introducir al lector en escenarios tan vívidos y potentes que no dudan en hurgar en la triste condición humana. De ahí que hubo quien desestimó tomar palabra ante una historia que, pese a finalizarse la contienda en el 39, aún sigue latiendo fuerte en algunos de nuestros mayores.
Como se sabe, la guerra civil extendió sus lazos a todos los rincones del territorio, acabó con cientos de miles de personas, dio hambre, miseria, censura, rabia, impotencia, desolación y apagó las mentes de muchos que no volvieron a disfrutar de la luz de un buen sol hasta mucho tiempo después.
Alberto Méndez nos habla en esta obra de cuatro derrotas sucesivas protagonizadas por un capitán del bando nacional que, hastiado de la actitud de los ganadores, decide rendirse ante los perdedores. Un poco porque entiende que la moral de sus partidarios deja mucho que desear. Sale vivo de un fusilamiento, es apresado y concluye con su vida en la cárcel.
Una de las protagonistas del segundo relato es Elena, joven que antes de fallecer da a luz en su huida hacia la libertad junto a su pareja poeta. Este, con el peso de la impotencia de un viaje infructuoso por los montes asturianos, al paso de los días ve morir a su hijo al que da tanto un único beso, como un nombre que no será recordado. La lírica de este relato -ganador del premio Max Aub- es más que sobresaliente y, tal y como indicábamos, muy recomendable para aquellos que no se conforman con los abundantes éxitos editoriales y se inclinan por ahondar en la buena literatura.
Continuamos sin olvidarnos de los familiares cercanos de la joven Elena; Ricardo Mazo -padre e intelectual-, recluido en un armario, junto con su mujer Elena y su otro hijo Lorenzo, un pequeño que no canta el Cara el sol en clase, levantando las sospechas de su tutor. Este es un clérigo con una cuestionable moral, enamoradizo y con ideas tan férreas como díscolas. Inconsistentes y patéticas.
Después de 87 años de la contienda y una vez destripada una historia que muestra con magna lucidez minúsculos universos de aquellos fatídicos días, hemos comprobado desde este pequeño rincón riojano que todavía, al aludir a la más oscura parte de nuestra historia, aún hay gentes que ven nubes cuando anhelan disfrutar del sol.
Pero se puede ver de otra forma porque las palabras -qué duda cabe- son interpretables y el autor nos dice de alguna forma que las páginas no deben pasarse sin antes haberse asumido.
Los girasoles ciegos quizá sea una llamada a la prole. Puede que Alberto nos diga que de ningún modo, en un futuro, las próximas generaciones deben volver a caer en el error y levantar el brazo tal como dictó la tendencia en muchas de las décadas del siglo pasado, para cantar a ese sol que embaucó, demonizó, arruinó y machacó a aquellas almas que un día se embadurnaron en años de violencia. Girasoles cegados, que duda cabe, por un sol que promulgaba adoctrinamiento y mucha atención. Demasiada atención…
Y es de esta forma como damos rienda a este nuevo curso que se nos presenta. Pasamos página y quedamos a la espera de una nueva lectura:
La Lectora de piedras -Hija de Gaudí-
Esta vez viajaremos a Barcelona para sumergirnos en las piedras de la Sagrada Familia de la mano de Hemmaren, la esencia de todas ellas. Thriller de fantasía urbana que nos invita a conocer los entresijos de un templo en construcción que respira por sí mismo.
Pero no nos precipitemos porque todo esto lo contaremos en unas semanas.
Entretanto… ¡Nos leemos?