
Continuamos en este mes del libro con eventos por muchos rincones riojanos. De hecho, la semana pasada resultó una semana intensa de esas que te dejan exhausto pero que merecen la pena. Y es que el miércoles nos desplazamos hasta los colegios que pertenecen al CRA del Alto Cidacos; esto es Herce, Préjano y Arnedillo para continuar con los talleres de almazuelas referidos al título «La espina del esturión» de la colección «Jairo y Lucía nos cuentan La Rioja». Fueron días de calor en los que los parajes de la zona baja de la región nos recompensaron junto a la predisposición de profesores y alumnos entregados a la actividad.
Como sabéis el viaje desde Treviana a Arnedillo es largo, por lo que no dudamos, en el camino de vuelta, conocer de primera mano las huellas de los dinosaurios encontradas en nuestro camino- Peña Portillo-y refrescarnos incluso en las cristalinas aguas de las pozas del río Jubera. Todo un lujo disfrutar de estos rincones poco transitados colmados de historia y patrimonio.
Al día siguiente los talleres de almazuelas se realizaron en los colegios de Entrena y de Viguera (pertenecientes al CRA. Moncalvillo). Allí los alumnos nos deleitaron con sus artes plásticas para seguir conociendo nuestro territorio y palabras propias de la región, tales como almazuelas, retales, majuelos, chozos o guardaviñas, entre otros.
Y el viernes regresamos a Logroño, al colegio Adoratrices, para seguir impartiendo estos talleres sobre este arte textil a los cursos de cuarto de primaria, donde, todo hay que decirlo, incluso algunos habían investigado sobre los aspectos del taller.
De esa forma cerramos este año el círculo del PIE, el proyecto «La Rioja es nuestra tierra», tras haber conocido a más de trescientos alumnos que auguramos serán grandes lectores y que confirmamos que conocen los entresijos de las almazuelas, su procedencia, historia y técnica.
Y por si la semana no hubiera tenido suficiente ajetreo, el sábado y el domingo, a pesar del cambio del tiempo Literaria Kalean se llegó hasta la localidad de Nalda para inmiscuirse en la primera edición de la Feria Nómada Rural. Allí, en la plaza de La Tela, librerías, escritores y editoriales independientes de la comunidad expusieron sus títulos a los curiosos que no quisieron perderse esta feria rural que nos dice que la cultura en los pueblos sigue dando mucho qué hablar.
En las ponencias se habló de la importancia de las bibliotecas tanto de las zonas urbanas hasta de municipios pequeños como es el caso de la de Santurde de Rioja, con poco más de dos centenares de habitantes. Se habló de lo necesario que es leer en el mundo en el que vivimos y de que la cultura se desborda en cualquier ámbito si las herramientas son las adecuadas. Se habló mucho y muy bien de diversas experiencias nacionales, gallegas, catalanas, vascas y, por supuesto riojanas. Citar que la biblioteca nómada, pese a contar con poco más de un año de vida, ya llega a dieciséis municipios riojanos.
A pesar del frío nosotros nos quedamos con muy buen sabor de boca de esta iniciativa nacida de Nuria del Río -directora de la biblioteca de Arnedo – y apoyada por el Gobierno de La Rioja y la Fundación Caja Rioja.
Y sobre todo porque, tras las explicaciones de nuestra literatura errante -acercar los libros a los lectores en el medio rural mayoritariamente junto con la colección de cuentos «Jairo y Lucía nos cuentan La Rioja»- recibimos palabras de ánimo y apoyo: ¡Qué bonito lo que hacéis!; Ánimo en este mundo tan difícil; Estas cosas hay que apoyarlas; Contad con nosotros para lo que necesitéis; hablamos para colaborar juntos en los próximos días; La verdad es que da gusto vuestro trabajo, implicación y dedicación…
Porque la lectura tiene el poder de ampliar límites, acopiar conocimientos y nos anima siempre a adquirir el valor para transformar realidades. Porque la lectura es libertad y los libros nos animan a volar. Por todo ello y por lo vivido en estos días solo nos queda dar las gracias a cada persona con la que nos hemos encontrado, desde alumnos y profesores de los centros, hasta organizadores y compañeros de la feria. Pero sobre todo a cada lector-protagonista que hace de esta literatura errante toda una aventura repleta de gratas experiencias.
¡Nos leemos?


