
Las altas temperaturas de este agosto también predominaron el pasado fin de semana. Con todo, en la localidad de Treviana se celebró el viernes la festividad de la Asunción de la Virgen y en la misma plaza del ayuntamiento se organizó, tal y como ha sucedido en años pretéritos, un mercado artesanal de productos venidos de toda La Rioja así como artesanía local de la mano de nuestra vecina y ceramista Tamara -Dieciséis cántaras– y nuestra literatura.
Degustaciones, gratas conversaciones y un sorteo de productos recolectados por los puestos de miel, embutido, diversidad de artesanía de la palabra, cerámica, alpargatas, bisutería y un largo etcétera amenizaron la jornada.
Después de tomar un pequeño respiro el sábado, el domingo tuvimos doble actividad. Por la mañana, Literaria Kalean aterrizó en la cercana localidad de Grañón para participar, en una jornada calurosa más; en el mercado de segunda mano que viene realizando cada año esta bonita localidad riojalteña de la mano de la Asociación de Mujeres del municipio. Allí, pese a las altas temperaturas, también los lectores se pudieron llevar diferentes ejemplares firmados por sus autores.
Y una vez por la tarde, Literaria Kalean impartió un taller de cuentos en las instalaciones de las piscinas del Treviana. Fue entonces cuando las imaginaciones de los más peques y no tan peques se realzaron para concluir con un cuento referido a las peripecias de nuestros amigos que sobrevuelan La Rioja. Como sabéis, ellos son Jairo, el duendecillo de la vid, y Lucía la cigüeña de alas moradas. Y salieron encantados de chapotear en las aguas de la piscina para hallar conchas acuáticas, serpientes malvadas, algas de las profundidades, campanas alteradas acompañadas de danzadoras y música por su largo recorrido hasta concluir en la casa de algún que otro escritor.
Como se ve, la magia sigue estando ahí, a través de las ilustraciones, de los cuentos y en cada una de las experiencias que surgen en los caminos. Ha sido un fin de semana donde la literatura en la calle nos ha dado muy bonitas experiencias.
¡Gracias Grañón!
Y, ¡ gracias Treviana, una vez más!
¡Nos leemos?


